El mercado inmobiliario argentino comenzó a mostrar señales concretas de recuperación, con el regreso del crédito hipotecario como uno de los principales factores de reactivación. Según datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, en enero de 2026 se realizaron 3.423 escrituras, de las cuales 765 fueron con hipoteca, representando aproximadamente el 22% del total. Durante 2025, la tendencia ya había comenzado a consolidarse, con cerca de 69.000 operaciones de compraventa en CABA y una participación creciente del crédito dentro del total de transacciones.
¿Por qué el crédito vuelve a ser protagonista?
Después de varios años prácticamente fuera del sistema, el crédito hipotecario reaparece en un contexto económico con menor nivel de incertidumbre y mayor previsibilidad en variables clave. Las entidades financieras comenzaron a reactivar líneas con condiciones más accesibles, tanto en tasas como en plazos, lo que permite que perfiles que antes no calificaban hoy vuelvan a estar dentro del sistema.
Además, el crédito no solo habilita operaciones, sino que también mejora la calidad de la demanda. Quien accede a financiamiento suele tener una decisión más firme, con menor nivel de especulación y mayor capacidad de avanzar en tiempos concretos. Esto empieza a ordenar el mercado desde adentro.
¿Qué cambia para quien estaba esperando comprar?
El cambio principal es el tiempo. Antes, la compra dependía casi exclusivamente de la capacidad de ahorro, lo que extendía las decisiones durante años. Hoy, con financiamiento disponible, muchas de esas decisiones se acortan.
Esto genera un movimiento interesante: compradores que estaban “en pausa” empiezan a reactivarse casi en simultáneo. No todos compran, pero muchos vuelven a mirar, a consultar, a comparar. Y ese simple cambio ya impacta en la dinámica del mercado.
¿Cómo impacta esto en el mercado en general?
A medida que el crédito gana participación, el mercado empieza a mostrar más fluidez. Las propiedades que están correctamente valuadas dejan de estar meses publicadas y comienzan a tener rotación real.
Al mismo tiempo, el stock empieza a depurarse: lo que está fuera de precio o mal posicionado queda más expuesto, porque el comprador ahora tiene herramientas para elegir mejor.
No es un cambio brusco, pero sí estructural. El mercado empieza a premiar la coherencia.
¿Qué se puede esperar en los próximos meses?
Si las condiciones se mantienen, es esperable que el crédito continúe ganando presencia de manera progresiva. No necesariamente en volumen masivo, pero sí como una variable cada vez más influyente en la toma de decisiones.
En este tipo de procesos, el ajuste del mercado no es inmediato. Primero se activa la demanda, luego se absorbe el stock y recién después se reflejan cambios más claros en los precios. Ese desfasaje es lo que suele generar oportunidades.